El Adulto Preparado y su Ego

En el webinar del RetoMontessori del mes pasado sobre el papel del adulto en la resolución de conflictos hablamos de la importancia de reconocer nuestro ego para evitar identificarnos con él, y nos pareció interesante profundizar más en el tema, así que el reto de este mes va a ser El Adulto Preparado y su Ego.

Por si no sabes en qué consiste RetoMontessori te cuento: Cada mes (normalmente el último martes del mes), publico un post sobre un tema de filosofía Montessori o relacionado con la pedagogía Montessori, que será el tema que trabajaremos durante ese mes en RetoMontessori. Este post está en el blog a disposición de todo el mundo.

Tres días después del post, es decir, el viernes de esa misma semana, expongo el tema con más detalle en un webinar y los asistentes pueden participar planteando preguntas, compartiendo sus ideas, debatiendo, etc, algo que resulta muy interesante y enriquecedor! Para asistir a estos webinars mensuales es necesario unirse a RetoMontessori, aquí te explico cómo hacerlo.

No quiero enrollarme más sobre el funcionamiento de RetoMontessori para no extenderme mucho, pero si tienes cualquier duda ya sabes que puedes dejarme un comentario al final de este post o contactarme por email.

Después de esta intro, vamos al tema:

Vamos a empezar por el principio...

¿Qué es el ego?

El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos, que hemos creado a lo largo de nuestra vida. Cuando nacemos somos 100% Ser, y poco a poco a través de nuestras vivencias vamos formando nuestro ego. A veces se dice que es como una máscara o un traje que nos ponemos cuando interactuamos con los demás. El ego tiene muchas personalidades (diferentes máscaras o trajes) con las que se enfrenta al mundo. Según el papel que necesite representar en su realidad, escogerá a una u otra.

Todos tenemos ego, es necesario porque nos ayuda a protegernos y en sí mismo no es bueno ni malo, siempre y cuando no evite que podamos conectar con nuestra auténtica identidad. Lo importante es ser conscientes de nuestro ego, no identificarnos con él (“yo no soy mi ego, mi ego es sólo una imagen de mí”) y ser nosotros quienes controlemos a nuestro ego, y no al contrario.

¿Por qué el ego nos causa problemas?

Uno de los grandes problemas que se plantean en nuestra relación con otras personas es que dejamos que nuestro ego tome el control.

Seguro que en muchas situaciones te sientes mal por algo que ha ocurrido o que alguien te ha dicho y no entiendes muy bien por qué te ha afectado tanto, a mí al menos me suele pasar. Pues en esos momentos suele ser el ego el que se siente molesto por ese comentario que alguien ha dicho y que si lo analizar en frío no tiene mayor importancia. 

En el momento en que te das cuenta de que es tu ego y no tú quien se ha molestado, puedes relativizar mucho más ese malestar, tú tomas el control de cómo te sientes y de cómo reaccionas en esa situación, pero si te identificas con tu ego (si crees que tu ego y tú sois lo mismo) estás dejando que sea tu ego el que maneje tus emociones y tus acciones.

¿Cómo reconocer a nuestro ego y dejar de identificarnos con él?

Te propongo el siguiente ejercicio para tomar consciencia de tu ego:

  1. Observa qué situaciones son las que más te incomodan y observa cuál de tus personalidades sacas en dichas situaciones, por ejemplo:
  • Cuando quieres aparentar ser alguien que no eres.
  • En situaciones donde te avergüenzas de ti misma.
  • Cuando crees que no eres capaz.
  • Cuando quieres tener el control de la situación.
  • Cuando alguien o algo te produce rechazo.
  • Cuándo tienes miedo.

Observa qué personaje utilizas para cada una de esas situaciones. ¿Cuál o cuáles de ellos son los que más aparecen?

En todas estas situaciones tu ego de una u otra forma quiere ensalzarte para mostrarle al mundo que eres alguien especial. El ego siempre va en busca de reconocimiento y hace todo lo posible hasta lograrlo.

  1. Ahora intenta encontrar lo contrario, es decir, situaciones en las que creas que el protagonista es tu Yo auténtico, tu Ser. Te pongo algunos ejemplos por si te ayudan a encontrar los tuyos.
  • Cuando estás con tu hijo contándole un cuento.
  • Cuando hablas con tu mejor amiga/o.
  • Cualquier situación en la que no busques reconocimiento.
  • Cualquier situación sin posibilidad de ser juzgada.

Al hacer este ejercicio te va a resultar mucho más fácil diferenciar tu ego de tu auténtico ser, tu esencia.

La idea es que conectar con tu esencia no se limite a momentos puntuales sino que se instaure como forma de vida, tu ego no tiene que desaparecer, es una parte necesaria de ti, pero sabrás darte cuenta cuando esté intentando tomar el control de una situación (pensarás algo como "Ojo, ésta no soy yo, es mi ego") y podrás ser tú quien tome el control.

En el webinar del viernes 10 de Agosto (2018) hablaremos de todo esto y veremos los casos prácticos que propongáis y alguno más que contaré yo. Si quieres asistir y tener acceso a la grabación, puedes unirte ahora a RetoMontessori, te espero! ?

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