Momentos embarazosos que se convierten en oportunidades – Embarrassing moments that turn into opportuinities

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Cuando vas a la biblioteca con dos niños hay cierta probabilidad de que se produzca una situación embarazosa; si uno de ellos tiene 16 meses y está en plena explosión del lenguaje la probabilidad aumenta...

Después de estar todo el verano sin ir a la biblioteca, hace un par de semanas volvimos a ir para que Alejandro cogiese unos libros. Tenía mis dudas de si Sara se mantendría en silencio, pero me la jugué.

Los primeros 5 minutos fueron bien; Alejandro cogió varios libros y se sentó en una mesa para ojearlos y Sara empezó a mirar otros libros con bastante cuidado y sin hacer ruido. En este momento yo me sentía súper orgullosa, claro, incluso pensé en sacar el móvil para hacer alguna foto para enviársela a los abuelos y colgarla en Instagram (JA! Seguro que nunca llegasteis a ver dicha foto, verdad?)

Pero el momento "orgullo de madre" duró sólo hasta que Sara empezó a aburrirse de mirar libros y dio un gritito para que Alejandro le hiciera caso - la bibliotecaria levantó la vista pero no dijo nada - Le dije a Sara que había que estar calladitos y a Alejandro que se diera prisa en elegir para que pudiéramos irnos cuanto antes.

Alejandro no terminaba de decidirse y Sara se soltó de mi mano y empezó a corretear alrededor de la mesa - la bibliotecaria volvió a levantar la vista y dijo "shhhh"- La miré con cara de "lo siento, apiádate de mí" y le dije a Alejandro "Venga cariño, elige ya los libros y nos vamos, que Sara está haciendo ruido"; pero según se lo decía Sara dijo alguna de sus palabrejas en voz alta - esta vez la bibliotecaria me dijo "Lo siento, pero es que hay gente leyendo..." con mucha educación y con toda la razón del mundo - y le contesté  "Lo siento, tienes razón, ya nos vamos". Por suerte la zona infantil está muy cerca de la puerta y el numerito no fue a más.

Pero Alejandro no quería irse sin los libros... Le dije que los llevase él al mostrador con su carnet mientras yo esperaba fuera con Sara pero no quería quedarse solo... Pero al final lo hizo, un poco a regañadientes porque no entraba en sus planes, pero lo hizo.

De camino a casa acordamos que por ahora, hasta que Sara sea un poco más mayor y entienda que en la biblioteca hay que guardar silencio, yo me quedaré con ella fuera y Alejandro entrará a devolver los libros de la semana anterior y coger prestados otros nuevos.

Y así lo que empezó como un momento "orgullo de madre" se convirtió en una situación embarazosa y finalmente se transformó en una oportunidad para que Alejandro tenga más independencia.

Has vivido alguna situación parecida? Cómo le diste la vuelta para sacar algo positivo? Me lo cuentas en los comentarios?

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When you go to the library with two kids there is a certain probability for an embarrassing situation; if one of them is 16 months and is on full blast of language then the probability increases...

After being all summer without going to the library, a couple of weeks ago we decided to go so Alejandro coul borrow some books. I had my doubts whether Sarah would remain silent, but I took the risk.

The first five minutes were good; Alejandro got several books and sat at a table while Sara started looking at some other books rather carefully and quietly. Right then I felt super proud, of course, I even thought about grabbing my phone to take a photo to send to the grandparents and post it on Instagram (LOL! Surely you never came near to see this picture, right?)

But that "mother pride" lasted only until Sara grew bored of looking at books and called Alejandro quite loud - the librarian looked up but said nothing - I told Sara that we had to be quiet and told Alejandro to hurry to choose so we could leave as soon as possible.

Alejandro did not quite decided and Sara let go of my hand and began running around the table - the librarian raised her eyes again and said "shhhh" - I looked at her like "sorry, have mercy on me" and told Alejandro "Come on dear, get the books and let's go, Sara is making too much noise"; but as I said it Sara said one of her words aloud - this time the librarian told me "Sorry, but there are people reading ..." politely and with every reason in the world - and I said " Sorry, you're right, we're leaving. " Luckily the children's area is very close to the door and it didn't get any worse.

But Alejandro did not want to leave without the books... I told him to take them to the counter with his card while I waited outside with Sara but he did not want to do it  alone... But in the end he did, a little reluctantly because it was not in his plans, but he did it.

On the way home we agreed that for now, until Sara is a little older and understands that one must be quiet at the library, I'll stay with her outside and Alejandro will go in to return the books and borrow new ones.

And so what he began as a "mother pride" moment became an embarrassment and finally became a chance for Alejandro to be more independent.

Have you lived a situation like this? How did you do to get the best out of it? Tell me in the comments!

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1 comentario

  1. Bueno la verdad es que debes de sentirte muy orgullosa por conseguir sacar algo realmente bueno en medio de la adversidad! 🙂 Yo en realidad tengo un crítica para las bibliotecas en España ( no digo todas) pero eso de tener una zona para niños y pretender que guarden silencio…… Nose no me parece lo mejor para acercar a los más peques a la biblio y a la lectura. Nosotras actualmente vivimos en Londres y aqui las bibliotecas en concreto lo que va dirigido a los niños es otra historia, cuentacuentos, canciones, manualidades y nada de silencio los peques tienen su propia zona sin molestar a los usuarios más mayores! Pienso que es algo que se debería mejorar en España 😀

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